El debate de la presencia del ciclocross en los Juegos Olímpicos es cíclico, pero en los últimos tiempos ha cobrado especial fuerza. Imagina a Mathieu Van der Poel, dominador absoluto de la especialidad, luchando por el oro invernal que pondría el broche perfecto a su espectacular carrera. La fecha clave es el próximo año 2030. Sin embargo, este camino no es sencillo y está plagado de fuertes intereses televisivos y normativas, que todavía hay que superar.
¿Eres un apasionado del ciclocross y esperas su presencia en los Juegos Olímpicos de Invierno? No dejes de leer este artículo, donde te explicamos los argumentos a favor, en contra y el panorama actual, sobre su inclusión en el próximo entorchado invernal.
Por qué el ciclocross debe estar en los Juegos Olímpicos de Invierno
Existen motivos de peso para defender la candidatura del ciclocross a los Juegos Olímpicos invernales de manera firme.
- En primer lugar, la disciplina tiene un encaje natural perfecto en el exigente calendario invernal internacional.
A diferencia de otros deportes que se intentan añadir de forma algo forzada, la temporada natural de esta especialidad ciclista abarca desde el mes de octubre hasta febrero. Las carreras se disputan habitualmente bajo un frío intenso, lluvia, barro, capas de hielo y nieve. Esto hace que el ciclocross y los Juegos Olímpicos de Invierno encajen perfectamente.
Un claro ejemplo de esto es la prueba de la Copa del Mundo disputada en la estación de Val di Sole; allí se demostró fehacientemente que un circuito cubierto de nieve ofrece un espectáculo visual y deportivo totalmente acorde a las altas exigencias del evento Olímpico.
- Otro argumento a favor del proyecto del ciclocross en las olimpiadas es su enorme y comprobado atractivo televisivo a nivel mundial.
Estamos ante un producto audiovisual diseñado casi a medida para las retransmisiones modernas y el consumo digital rápido. Son carreras muy explosivas de entre cincuenta y sesenta minutos de duración, con acción constante y fáciles de entender visualmente por cualquier espectador. En comparación con otros deportes de nieve, la intensidad narrativa del ciclocross en los Juegos Olímpicos de invierno garantizaría unos picos de audiencia y emoción excepcionales.
- A esto se suma que ya cuenta con un altísimo nivel deportivo que se encuentra totalmente consolidado.
Por ello, no hablamos de un experimento arriesgado, sino de una disciplina con estrellas mediáticas de la talla de Mathieu van der Poel, Wout van Aert, Tom Pidcock, Fem van Empel o Lucinda Brand. Este talento reduce el riesgo organizativo y asegura el éxito del ciclocross en los Juegos Olímpicos de Invierno.
¿Por qué no ha sido aún un deporte olímpico?
A pesar de sus múltiples virtudes objetivas, la esperada integración del ciclocross en los Juegos Olímpicos de Invierno se ha encontrado con obstáculos importantes.
- La principal dificultad radica en el aspecto económico, concretamente en el complejo reparto de los ingresos por los derechos televisivos.
Las instituciones olímpicas venden sus derechos a nivel mundial y ese enorme pastel se reparte proporcionalmente entre las distintas federaciones internacionales implicadas. Estas veteranas instituciones se han opuesto a la llegada del ciclocross a los Juegos Olímpicos sencillamente porque no quieren que la UCI entre a repartirse los derechos televisivos.
- Además del complejo aspecto financiero, parece que existe un rechazo basado en la identidad tradicional.
Para los sectores más conservadores del deporte, la entrada del ciclocross en los Juegos Olímpicos de Invierno desdibuja la llamada “identidad blanca” de la competición. Históricamente, se defiende que los deportes invernales deben desarrollarse exclusivamente sobre una base de nieve o de hielo.
Asumir que este deporte no será aceptado porque exige obligatoriamente condiciones climáticas de nieve extrema natural para funcionar bien es un error. La forma de evitar esta idea equivocada es comprender que la Carta Olímpica permite utilizar nieve artificial o adaptar el terreno, lo que valida perfectamente el modelo del ciclocross en los Juegos Olímpicos en la actualidad.
¿Estará el ciclocross en los Juegos Olímpicos de Invierno algún día?
La situación actual en torno al futuro del ciclocross en los Juegos Olímpicos de Invierno invita a mantener cierto optimismo. Recientemente, se esperaba una respuesta definitiva e inminente durante este mismo invierno, pero la decisión final sobre la opción del ciclocross en los Juegos Olímpicos se ha aplazado oficialmente hasta el verano. El hecho de que las altas esferas no hayan cerrado la puerta de inmediato y quieran seguir evaluando a fondo la propuesta, demuestra que el diálogo interno es constructivo y que su candidatura está muy viva.
De cara a los próximos Juegos de los Alpes franceses en 2030, la postulación del ciclocross cuenta a su favor con sedes muy potentes. Propuestas concretas como La Planche des Belles Filles o la zona de Besançon son una opción muy sólida, con una arraigada tradición ciclista y una valiosa experiencia organizativa. Todo esto nos hace pensar que el ansiado sueño de ver el ciclocross en Juegos Olímpicos está más cerca que nunca de cumplirse.
En definitiva, la propuesta deportiva es muy sólida, bastante barata de organizar, climáticamente sostenible y visualmente muy espectacular. Todo parece apuntar a que el destino definitivo del ciclocross se decidirá irremediablemente en los grandes despachos a mediados de 2026. Pero los cimientos sólidos para que leyendas como Van der Poel puedan pelear por un oro Olímpico de Invierno ya están puestos sobre la mesa.
Sólo el tiempo dirá si el ciclocross forma parte de los Juegos Olímpicos de Invierno en un futuro próximo. Mientras tanto, os animamos a que sigáis pendientes de los artículos de nuestro blog, donde os mantendremos informados de cualquier novedad en su candidatura.