En el deporte del ciclismo, profesional o no, hay más alternativas a rodar en un pelotón durante horas o a escalar puertos de montaña. Por supuesto, tenemos las muy conocidas modalidades de pista, ciclocross, gravel, MTB… Sin embargo, existe una vertiente mucho más urbana y condensada dentro del ciclismo de carretera, que a menudo pasa desapercibida: el critérium.
¿Te interesa saber por qué este formato está ganando adeptos en todo el mundo y cómo funciona su sistema de premios? ¡Te animamos a seguir leyendo este artículo para que te conviertas en un experto en la disciplina!
Diferencias entre marcha y critérium en el ciclismo
Cuando ponemos frente a frente una marcha gran fondo (o una etapa en línea profesional) y a un critérium de ciclismo, estamos hablando prácticamente de deportes distintos. Eso sí, comparten una misma herramienta:
- Mientras que en una marcha cicloturista o una carrera en ruta el ciclista debe gestionar sus fuerzas para aguantar distancias que superan los 150 o 200 kilómetros, el critérium es una carrera corta, habitualmente de entre una hora y 90 minutos, o limitadas a un número concreto de vueltas.
Esto provoca que no existan los “tiempos muertos” típicos de la ruta donde el pelotón rueda tranquilo charlando. En el critérium se sale a tope desde el inicio y se mantiene (o incrementa) el ritmo hasta la línea de meta.
- Los circuitos de un critérium de ciclismo suelen ser muy breves, oscilando entre los 800 metros y los dos o tres kilómetros por vuelta.
Esto implica una sucesión constante de curvas, frenadas bruscas y aceleraciones violentas (los famosos “latigazos”) para volver a coger velocidad.
En una etapa normal, un corredor puede “permitirse” el lujo de rodar mal situado un rato; en un critérium, si pierdes la rueda del grupo en una curva, estás prácticamente fuera. De hecho, la normativa suele ser estricta: si un corredor es doblado por la cabeza de carrera, generalmente es retirado para no entorpecer, o se le aplica la regla de las vueltas perdidas.
- A nivel de equipamiento, aunque la bicicleta base es la misma de ruta, los especialistas en critériums suelen realizar modificaciones específicas.
La geometría del cuadro se prefiere algo más agresiva y rígida para responder mejor a los cambios de ritmo. Además, lejos de utilizar las gomas estrechas de antaño, se ha estandarizado el uso de anchos de 25mm e incluso 28mm (igual que en ruta en este caso). Al haber tantas curvas de 90 grados en asfalto urbano, se necesita una superficie de contacto mayor para asegurar el agarre y evitar deslizar.
Los critériums más famosos del ciclismo
En el calendario internacional existen carreras por etapas de gran prestigio, como el Critérium du Dauphiné, que llevan esta palabra en su nombre por motivos históricos, pero que no son critériums. Aquellas son pruebas de ruta convencionales. El verdadero critérium en el ciclismo es el que se disputa en un circuito urbano y tiene ese carácter de prueba de un solo día.
En Europa, especialmente en Bélgica y Países Bajos, los reyes son los critériums de ciudades como Aalst o Rosendaal. Son auténticas fiestas populares donde el público paga por ver a los ciclistas que han brillado en el Tour de Francia apenas unos días antes. Siguiendo con la Grande Boucle, ASO (los dueños del Tour), ha iniciado una expansión asiática en la última década.
Así, vimos nacer el Critérium de Shanghái, y posteriormente se sumaron nombres como el de Saitama en Japón o el de Singapur. Estas pruebas llevan la marca del critérium a nuevos mercados, utilizando a las grandes estrellas del pelotón mundial como sus embajadores.
Sin embargo, la revolución moderna del critérium en el ciclismo tiene sello estadounidense. En Estados Unidos, la cultura de las carreras de circuito es inmensa, con un enfoque mucho más competitivo y que fomenta el espectáculo. Han logrado que el critérium pase a tener una identidad propia, con una estética cuidada y una narrativa que atraiga a un público más joven.
¿Cuánto cobra el ganador de un critérium?
No podemos obviar que el critérium en el ciclismo funciona, en gran medida, como una excelente oportunidad financiera para los corredores. Tenemos aquí una especie de “aguinaldo” o paga extra muy apetecible.
Aunque existe un premio por ganar (que suele ser bastante jugoso), el grueso del dinero para las grandes figuras proviene de lo que se conoce como el “fijo de salida” o caché. Los organizadores de los critériums más prestigiosos negocian contratos individuales con las estrellas del momento. Cuanto mejor lo has hecho en el Tour de Francia o en el Mundial, más alto es tu caché.
Para poner cifras sobre la mesa y dar contexto: ganar una etapa en el Tour de Francia reporta oficialmente unos 11.000€ al equipo, que luego se reparten. Sin embargo, en un critérium, un corredor “top” (un ganador de Tour o un Campeón del Mundo) ha llegado a cobrar cifras que oscilan entre los 20.000€ y los 50.000€. Esto simplemente por presentarse en la línea de salida de un evento de una tarde.
A esto hay que sumar el premio por la victoria, que va directamente al bolsillo del ciclista, a diferencia de los premios oficiales de ruta que se comparten con el staff. En eventos importantes, el ganador puede llevarse cheques de 10.000€ o más. En el circuito estadounidense, donde el sistema de apuestas y patrocinio privado es fuerte, las bolsas totales de premios pueden alcanzar cifras de seis dígitos.
¿Te ha picado la curiosidad sobre estas carreras? Mantente atento a nuestro blog, pronto traeremos más contenidos prácticos y actualidad de todo el calendario ciclista.