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Consejos sobre hidratación

Hidratación en el ciclismo

Con la llegada del verano, hidratarse bien mientras practicamos ciclismo es algo fundamental. Para completar la misma ruta que solemos hacer en invierno con un único bidón es posible que en días de calor necesitemos dos o tres bidones. Llevar agua suficiente en la bici durante el verano es una cuestión de seguridad, especialmente si nos vamos a meter por una ruta de montaña en la que no sabemos si encontraremos fuentes o pueblos o si pedaleamos a horas en las que no encontraremos nada abierto.

Alrededor del 60% de nuestro cuerpo es agua. Cuando hacemos ejercicio, el cuerpo suda perdiendo agua y sales minerales; se trata de un eficaz sistema de refrigeración, pero el deportista debe reponer esos líquidos que va perdiendo. Obviamente, esa reposición debe ser proporcional a las condiciones ambientales de temperatura y humedad relativa: cuanto más calor más debemos hidratarnos.

Se dice que en condiciones normales el ciclista debe beber agua o bebidas isotónicas cada veinte minutos durante el pedaleo. Otra máxima básica es que no hay que esperar a tener sed para beber durante el ejercicio, ya que la sed suele ser el primer síntoma de que el proceso de deshidratación se ha iniciado, y muchas veces se vuelve irreversible. El rendimiento suele decaer a partir de la pérdida de un 2% de nuestro peso corporal (en torno a 1,5 litros), por eso es clave anticiparse a esa pérdida de líquidos.

Bebidas isotónicas

Las bebidas isotónicas y con electrolitos se han desarrollado enormemente en las últimas dos décadas por la importancia de la hidratación en el ciclismo y deportes en general. Actualmente, hay en el mercado un sinfín de marcas que ofrecen bebidas mineralizadas para reponer sales durante el ejercicio y en diversos formatos y sabores: líquidos, polvos solubles, pastillas e incluso cápsulas que aportan sales. Estas bebidas son siempre recomendables, independientemente del nivel físico del ciclista y de la exigencia del ejercicio. A partir de una pedalada de dos horas, la necesidad de usar una bebida isotónica se hace más necesaria si cabe y también es muy recomendable ingerirlas una vez finalizado el ejercicio.

De todos modos, hay estudios recientes que aseguran que la bebida isotónica se debe beber en una proporción adecuada, ya que no por mucho que bebamos este tipo de bebidas conseguiremos aumentar su efecto positivo sobre el rendimiento. Sencillamente porque el cuerpo tiene unas limitaciones a la hora de asimilar sales minerales, con lo cual de nada sirve incrementar la dosis. Además, beber demasiada bebida isotónica puede ser incluso negativo para el rendimiento.