En el ciclismo profesional podemos ver diferentes prendas conmemorativas reservadas para quienes han ganado algún campeonato o lideran alguna clasificación. De todas ellas, el maillot arcoíris del ciclismo es, sin lugar a dudas, la más codiciada. Lograr vestirlo significa ser el mejor ciclista del mundo durante al menos una temporada.
A diferencia de otros deportes, donde el trofeo queda reducido al momento del podio final, aquí se luce durante una temporada completa. El portador del maillot arcoíris en el ciclismo es reconocido al instante por el resto de profesionales y por los aficionados. ¿Quieres saber su origen, evolución y curiosidades actuales? Sigue leyendo este artículo y conviértete en un experto de la prenda arcoíris.
¿Cuál es el origen del maillot de campeón del mundo?
Para entender verdaderamente el peso histórico del maillot arcoíris en el ciclismo, debemos retroceder un siglo. El germen inicial de esta idea nació en el año 1921, coincidiendo con los campeonatos celebrados en Copenhague. En aquella ocasión, el corredor sueco Gunnar Sköld se convirtió en el pionero al llevarse el triunfo en la prueba de ruta masculina. Sin embargo, la oficialidad bajo las directrices de la Unión Ciclista Internacional llegó en 1927.
Fue en el exigente trazado alemán de Nürburgring donde Alfredo Binda se alzó con la victoria, y estrenó el maillot arcoíris del ciclismo frente al mundo entero. El incipiente pelotón femenino tuvo que esperar hasta 1958. Aquí, la gran Elsy Jacobs hizo historia al ganar en Reims, luciendo el maillot arcoíris en el ciclismo femenino por vez primera.
En cuanto a la evolución de los materiales, inicialmente, los campeones mundiales soportaban prendas tejidas en lana pesada y acrílico. Aunque estas telas resultaban abrigadas para los inviernos, se convertían en una auténtica tortura bajo la lluvia al absorber grandes cantidades de agua. La revolución técnica llegó en la década de los ochenta con las fibras sintéticas de alto rendimiento. El poliéster y la licra transformaron el maillot arcoíris del ciclismo por completo, volviéndolo una segunda piel totalmente aerodinámica.
Actualmente, el uso de esta prenda trasciende el asfalto. A día de hoy, el maillot arcoíris del ciclismo corona a los vencedores de multitud de disciplinas deportivas oficiales: velocidad en pista, ciclocross, bicicleta de montaña, el formato urbano del BMX, el trial o el gravel.
La prenda se ha ido adaptando visualmente con los años. En 1996 se añadieron símbolos específicos para diferenciar cada disciplina competitiva, aunque en 2015 se optó por un rediseño mucho más limpio y elegante, unificando la estética general del maillot arcoíris para todos los deportistas bajo las mismas franjas clásicas.
Qué significan los colores del maillot arcoíris del ciclismo
Técnicamente, poco o nada tienen que ver los colores del maillot de campeón del mundo, y su orden, con los de un arcoíris real. El origen de esas cinco franjas horizontales que cruzan el pecho del maillot arcoíris en el ciclismo es olímpico.
La disposición cromática de la tela, que debe seguir el orden exacto de azul, rojo, negro, amarillo y verde, de arriba hacia abajo, es un homenaje a los famosos aros diseñados por el Barón Pierre de Coubertin. De esta sutil forma, los distintivos colores del maillot arcoíris ciclismo simbolizan la unión de los cinco continentes poblados del planeta: Europa, Asia, África, América y Oceanía.
Esta cuidada selección visual transmite un profundo mensaje de universalidad en la competición. A diferencia de un maillot nacional que únicamente representa a un solo país, el campeón mundial ejerce como un embajador global de nuestro deporte. Por tanto, llevar puesto el maillot arcoíris en el ciclismo también implica la responsabilidad de representar a toda la comunidad deportiva internacional.
La normativa para lucir el maillot arcoíris en el ciclismo
El prestigio del maillot arcoíris en ciclismo es algo que se ha conseguido durante muchos años gracias a reglas rigurosas impuestas desde las más altas instituciones de este deporte. Esta estricta normativa impone límites en el diseño, en materia publicitaria, en el tiempo en que se puede vestir o en la disciplina en que puede vestirse, entre otros. Por ejemplo, exige que el corredor solo luzca la prenda cuando compite exactamente en la misma disciplina y especialidad donde logró conquistar su victoria.
Por ejemplo, si un corredor profesional gana el campeonato del mundo en contrarreloj individual, solamente podrá llevar el maillot arcoíris ciclismo en las etapas disputadas contra el reloj. En las jornadas normales de carrera en línea, deberá vestir el maillot habitual de su equipo, como sucede con Remco Evenepoel. Todo depende siempre de la especialidad concreta; mezclar distintas disciplinas está terminantemente prohibido por los jueces y suele acarrear altísimas multas económicas que pueden llegar a los cinco mil francos suizos.
Además, existen situaciones particulares de carrera donde el maillot arcoíris del ciclismo pierde temporalmente su prioridad jerárquica. Si el actual campeón del mundo consigue situarse como líder de la clasificación general en una vuelta por etapas, la icónica prenda de líder de la prueba prevalece sobre todo lo demás. Por consiguiente, veremos al ciclista vestido completamente de amarillo en territorio francés o de color rojo en España, como ha sucedido recientemente con Tadej Pogacar.
Como bonita muestra de respeto por el logro conseguido, la normativa incluye un pequeño matiz histórico. Cualquier profesional que haya sido el mejor corredor del mundo en el pasado, adquiere el derecho vitalicio de adornar el cuello y los puños de su ropa con unos ribetes multicolores. También sucede esto con los campeones nacionales y, más recientemente, con los campeones europeos.
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