Viajar en bicicleta cambia la forma de conocer un lugar. Avanzas lo suficiente para enlazar paisajes y lugares clave del territorio, tanto urbanos como en plena naturaleza. Y además, lo haces disfrutando del camino. Para hacerlo sin sufrir, necesitas tres cosas: un cuerpo adaptado a muchas horas sobre la bicicleta, un equipo fiable y una buena planificación.
Si quieres viajar en bicicleta con confianza y disfrutar del camino como se merece, ¡sigue leyendo este artículo y utiliza esta guía en tus futuros viajes sobre dos ruedas!
Preparación personal para viajar en bicicleta
El entrenamiento para viajar en bicicleta no es tanto de intensidad, sino que prioriza la continuidad y adherencia. Empieza con salidas cómodas y aumenta el tiempo de la ruta poco a poco. Antes de comenzar tu viaje, haz un par de salidas largas parecidas a una etapa y, si puedes, practica con algo de carga. Esta prueba te enseñará cuánto puedes aguantar y te preparará para viajar en bicicleta a tu ritmo.
La adaptación al sillín y al culotte es el otro pilar fundamental. No te fíes del criterio de “más acolchado es mejor”, pues la comodidad suele depender más del ajuste de la prenda y la posición encima de la bici. Si aparece entumecimiento o dolor en partes blandas, revisa la altura e inclinación del sillín y el alcance del manillar. Si el dolor está en los puntos de apoyo, puede ser cuestión de adaptación, pero también un sillín mal elegido en función de la bicicleta que estás usando.
Esto también nos lleva a una máxima ineludible, tanto para viajar en bicicleta como para días de carrera. No estrenes nada el día de salida. Un culotte nuevo, unos guantes nuevos o un sillín recién montado pueden arruinarte el primer día. Pruébate antes la ropa, el calzado y el sistema de alforjas en salidas largas previas. Ese “ensayo general” también sirve para detectar roces y ruidos indeseados cuando estemos lejos de casa.
Siguiendo con la ropa, para viajar en bicicleta has de pensar siempre en capas. Una base que gestione el sudor y una protección para viento o lluvia suelen bastar; si refresca, añade una capa. Por supuesto, has de reservar una muda seca y limpia para el final de trayecto y para tener un buen descanso que permita afrontar la siguiente etapa con garantías.
Y no olvides la crema solar. Viajar en bicicleta implica que la exposición al sol es constante. Aplica crema antes de salir y vuelve a aplicar en intervalos de una o dos horas, sobre todo en nuca, orejas, manos y nariz.
Equipo para viajar en bicicleta
Para viajar en bicicleta no necesitas la más cara, pero tampoco vale cualquiera. Lo importante es que sea fiable y cómoda. Revisa frenos, transmisión y ruedas, y cambia aquello que te pueda ocasionar más de un dolor de cabeza durante el viaje. Un punto clave es el desarrollo: si vas a tener una ruta con un elevado desnivel acumulado, necesitarás desarrollos más cortos (piñones con más dientes) para mantener una buena cadencia.
Sobre el equipaje, para viajar en bicicleta en asfalto, las alforjas son una buena elección, porque ordenan y reparten el peso. Las bolsas de bikepacking suelen ir mejor si hay pistas o terreno roto, ya que quedan más estrechas y se mueven menos. Lo importante es que el peso vaya estable, que nada roce las ruedas y que puedas acceder a lo esencial sin desmontar media bici.
Para viajar en bicicleta suele compensar elegir unas cubiertas resistentes, con buen agarre y menos riesgo de pinchazo. Si tu bici admite algo más de ancho de goma, ganarás en confort y seguridad. Normalmente esto afecta al rendimiento, pero para viajar en bicicleta no buscamos velocidad, sino comodidad.
Y, por último, para viajar en bicicleta has de contar con nociones básicas de mecánica. No hace falta saber de todo, pero sí poder resolver lo común: un pinchazo, una cadena rota o un tornillo que se afloja. Llevar una multiherramienta, una bomba de mano, cámara de repuesto, desmontables y un eslabón rápido, es un básico para viajar en bicicleta con tranquilidad.
Planificación del viaje
Diseñar un recorrido por etapas realistas es clave para viajar en bicicleta disfrutando y, lo más importante, queriendo repetir. No te guíes solo por la distancia en kilómetros, sino también por el terreno, el desnivel y la previsión meteorológica. Si es tu primera vez viajando en bicicleta, comienza por un recorrido conservador y deja margen para descansar.
Viajar en bicicleta sin perderse es fundamental. Por ello, será imprescindible llevar el recorrido disponible sin cobertura, en GPS o con mapas offline en el móvil, y revisar el track antes de salir. Deberás tener siempre un camino alternativo por si llueve o necesitas recortar. Piensa que muchas veces estamos descubriendo el recorrido, vamos hacia lo desconocido, por lo que improvisar será sinónimo de atascarse y agobiarse, cuando buscamos justo lo contrario.
El alojamiento y la logística deben ser una pata imprescindible que dé estabilidad a tu viaje. Albergues, hoteles, campings o acampar a la intemperie, son muchas las opciones que tienes a tu alcance, pero siempre has de priorizar el reservar un espacio seguro para guardar tu bicicleta.
Por último, y no menos importante, debemos hablar del combustible para viajar en bicicleta. El agua y la comida. Comer y beber de forma constante es fundamental para evitar pájaras o malestares similares. Nunca hay que esperar a estar vacío. Especialmente, en épocas de mayor calor, donde hay que adelantar los horarios y priorizar tramos con sombra.
En zonas con pocos servicios, como vías verdes o caminos alejados de la carretera, planifica previamente posibles puntos de recarga y lleva un margen extra de alimento por si acaso. Esta previsión hará que viajar en bicicleta sea una actividad más disfrutable y, sobre todo, más segura.
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