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La importancia de la hidratación

ciclismo a fondo

La hidratación es uno de los aspectos básicos de cualquier deporte, con mención especial al ciclismo.
En el ciclismo una hidratación correcta es fundamental para asegurarnos una práctica saludable. No descubrimos nada nuevo si decimos que la hidratación es algo indisociable de la práctica del ciclismo y de cualquier deporte de resistencia. Alrededor del 70% del cuerpo humano es agua. Cuando hacemos ejercicio, el cuerpo suda perdiendo agua y sales minerales; unas pérdidas que hay que ir reponiendo de manera constante. Hay quien asegura que en condiciones normales el ciclista debe beber agua o bebidas isotónicas cada veinte minutos durante el pedaleo. Otra máxima básica es que no hay que esperar a tener sed para beber durante el ejercicio, ya que la sed suele ser el primer síntoma de que el proceso de deshidratación se ha iniciado, y muchas veces se vuelve irreversible.

Evidentemente, no es lo mismo hidratarse cuando pedaleamos en invierno que cuando lo hacemos en verano. Cuando la temperatura es baja, el riesgo de deshidratación es muy reducido pero en condiciones de calor y humedad elevada, ese riesgo es importante. Sobre todo si rodamos por la montaña y no tenemos controladas las fuentes de agua. La mayoría de expertos indican que el rendimiento suele decaer a partir de la pérdida de un 2% de nuestro peso corporal (en torno a 1,5 litros), por eso es clave anticiparse a esa pérdida de líquidos. La norma es sencilla: cuando haga calor, independientemente de si tenemos sensación de sed o no, es importante beber a pequeños tragos, cada 15 ó 20 minutos. Eso nos valdrá para mantenernos hidratados de forma básica.

Obviamente, el nivel de exigencia de nuestra práctica del ciclismo también influirá en nuestras necesidades de hidratación. Si vamos de paseo y no nos esforzamos mucho, necesitaremos reponer menos agua, pero si vamos rápido, nos esforzamos mucho y sudamos en abundancia, las necesidades de rehidratación aumentan. Para estos últimos, se recomienda que usen, además de agua, bebidas isotónicas y con electrolitos. Estas bebidas sirven para reponer de manera más eficaz las sales minerales que pierde el cuerpo a través del sudor. En el mercado hay un sinfín de marcas que ofrecen bebidas mineralizadas para reponer sales durante el ejercicio y en diversos formatos y sabores: líquidos, polvos solubles, pastillas e incluso cápsulas que aportan sales. A partir de una pedaleada de dos horas, la necesidad de usar una bebida isotónica se hace más necesaria si cabe y también es muy recomendable ingerirlas una vez finalizado el ejercicio.

Puedes sustituir una bebida isotónica por un refresco

Éste no nos aportará muchas sales minerales, pero al menos nos proporcionará azúcar-glucosa también muy importante durante el ejercicio. De todos modos, es bueno evitar las bebidas gaseosas cuando hacemos ejercicio, ya que pueden ocasionarnos problemas de flato o molestias estomacales.